viernes, 12 de octubre de 2007

Primer capítulo

Nací, en una noche de tantas hace 21 años. Mi formación fetal desidió que mujer fuera, el género ese fue el elegido.

Mente por muchos años no deseó guardar información alguna, o al menos no para recordarla ahora que se posee noción de la vida, el tiempo, el destino, el poder individual. Siempre he pensado pero ahora lo noto, antes era un impulso, aprendiendo lo necesario, poco a poco fui observando primero borroso luego nítido.

Aunque poco recuerdo de mi niñez tengo algunos recuerdos vagos de lo que fue una etapa de mi vida empolvada en el baúl del inconsciente. La forma en que jugaba, generalmente con hombres, debido a la falta de niñitas en el barrio de Santo Domingo de Heredia. Recuerdo como iba a andar en bici con rodines al polideportivo, Sergio y yo volando el papalote, este era un león caricaturesco con melena que para mi era el sol, eso si lo recuerdo bien, hasta me da alegria pensar en el. Con el tiempo aprendí a andar en bici sin rodines y a patinar, mis primeros patines los recuerdo eran celestes como de plástico, no se como hice para aprender en ellos.
Algo bueno del poli fue que nos encontramos mas de una vez un billetito bien doblado en el suelo, que fiesta de confites y cochinadas hicimos.
Cuando me colaba con los chiquillos para jugar carritos porque además de ser la única mujer era la más carajilla, nos metíamos en la casa de Víctor Hugo a ver Robocop todos los fines de semana o si no a jugar nintendo donde Julio y los otros hermanos que no recuerdo el nombre. La vecina bruja que llamaba a la policía cuando jugábamos fut en frente de la casa de ella.

Creo que el primer niño que se fijó en mi fue Julio, no se porque tengo este otro recuerdo de la infancia.
Estaba sentada en la puerta de mi casa, viendo un portafolios de garfield del kinder o preparatoria, Julio llegó a sentarse a mi lado, hablamos muchísimo y yo le enseñé mi portafolios, me dio el teléfono y su fecha de cumpleaños él parecía estar contento de poder "jugar" sin que Sergio estuviera conmigo.

Otros días jugamos en la amaca del balcón, mi compañero de juegos no puedo mentir fue Sergio y como el no jugaba barbies yo tenía que jugar lo que a el le gustara: carritos, tomar la tierra como el juego más asombroso del mundo, peleitas, juegos de manos, tirar a las tortugas desde el segundo piso y quién sabe que otras cosas.
Cuando ívamos donde Ana Gabriela o ella iva a la casa, ahí si la veía feo le tocaba jugar con nosotras. A la mc donald´s en la casita de muñecas gigante, quemamos la casa de barbies y casi la casa de tíos, o a los cantantes saltarines en la cama, que buenos momentos.
Al fin y al cabo creo que no fue tan borroso como creí recordé en este momento poco a poco desempolvando mucho de lo que estaba escondido.

Lo que suceda en la niñez nos marca, quizá por esa estrecha relación con hombres y jugar tanto con ellos es que no me pinto, no uso aretes al menos que haya algo demasiado importante, nunca me gustaron los vestidos ni peinarme excesivamente y menos aun pintarme las uñas... Soy una nena claro está, sin embargo puedo rajar que mis hermanos son mas vanidosos que yo y les importa el cómo se ven al salir de la casa.

Esta es una etapa de mi vida, la cual divido en etapas, el condominio es otra historia completamente, otro libro de mi vida. Ahí aprendí muchas cosas entré al mundo de las niñas y empecé a serlo a los nueve años,Alonso nació quince días antes de mudarnos a ese mágico lugar, que me vio crecer, cambiar y generar mi personalidad de una manera mística con la ayuda de muchísimos amigos y otros no tan amigos. Todos dieron un poco en los recuerdos de ana y si estás leyendo esto es porque quizá en el proceso de mi vida estuviste en algún capítulo importante, vasilón, tonto, loco o de todo un poco.

1 comentario:

Naty dijo...

Y que esperas para escribir de ese mágico lugar???