lunes, 10 de diciembre de 2007

Diferente



El cielo se aclara, está completamente celeste, no hay nubes en él

está solo, a veces pájaros lo acarician con sus plumas,

otras la lluvia lo refresca y el sol lo tiñe de infinidad de colores,

sin embargo hoy no es el caso.


El viento es fresco, seguro por la época,

por la ventana, lo de siempre observo

todo es silencio afuera,

tranquilidad completa.


Es de mañana, pero no de madrugada

pareciera que todos, nada desean hacer

o dentro de los hogares descansar,

o será más bien que están trabajando

y hay ciertos vacacioneros que contemplan el día tan afondo

observando más allá que en otras ocasiones.


Abriendo los ojos, todo se transformó

es algo nuevo, que no se había vivido,

la tranquilidad inspira soledad

y exhala pasividad.


Estar sólo por un instante y darse cuenta de ello

aunque sea un instante.

Aprovechando todo eso que creemos ver,

todo eso que la mente o un ser superior

desea que contemplemos.


Porque cada día nunca es igual al anterior

y el río la misma agua nunca lleva

no hay retroceso, o marcha atrás

sólo seguir adelante,

aunque el cielo monotonía nos traiga.


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