
El cielo se aclara, está completamente celeste, no hay nubes en él
está solo, a veces pájaros lo acarician con sus plumas,
otras la lluvia lo refresca y el sol lo tiñe de infinidad de colores,
sin embargo hoy no es el caso.
El viento es fresco, seguro por la época,
por la ventana, lo de siempre observo
todo es silencio afuera,
tranquilidad completa.
Es de mañana, pero no de madrugada
pareciera que todos, nada desean hacer
o dentro de los hogares descansar,
o será más bien que están trabajando
y hay ciertos vacacioneros que contemplan el día tan afondo
observando más allá que en otras ocasiones.
Abriendo los ojos, todo se transformó
es algo nuevo, que no se había vivido,
la tranquilidad inspira soledad
y exhala pasividad.
Estar sólo por un instante y darse cuenta de ello
aunque sea un instante.
Aprovechando todo eso que creemos ver,
todo eso que la mente o un ser superior
desea que contemplemos.
Porque cada día nunca es igual al anterior
y el río la misma agua nunca lleva
no hay retroceso, o marcha atrás
sólo seguir adelante,
aunque el cielo monotonía nos traiga.
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